miércoles, 16 de diciembre de 2009

Los argentinos y Messi


Escribe: José María Otero: Confieso que logran exasperarme los amigos argentinos que me preguntan por correo electrónico o personalmente: ¿Por qué Messi no rinde en la Selección? Como la cosa es reiterativa, dudo a veces si contestar o no, o tirar pelotas al corner para no aburrirme repitiendo los argumentos tan elementales.

Usando el sentido común, partiremos de una base repreguntando a la vez: ¿Pero, rinde alguien en la Selección “de” Maradona?

Una especie de equipo de potrero sin reglas de funcionamiento, sin táctica, sin cabezas pensantes, sin dirección, donde ¡se prueban jugadores! (Maradona dixit). Un caos permanente donde entran y salen futbolistas, donde de repente juegan los cracks que están en Europa como se alinea como salvadores a veteranos que están por colgar los botines (Schiavi, Palermo, Verón) o debutan desconocidos como Villar, Ansaldi, y otros que juegan en distintas Ligas, ¿puede servir de referencia para algo?.

¿Es necesario que yo repita machaconamente detalles que todo el mundo puede apreciar a simple vista?

En el Barsa, Messi está rodeado de gente que toca y se mueve de forma ejemplar. Messi recibe la pelota al pie y tiene varias opciones: a) Arranca de la raya hacia adentro y Alves lo dobla por afuera agrandando la cancha y ofreciéndose al pase y consiguiente desborde y arrastrando marcas. B) Xavi se ofrece cerca suyo para la descarga y el toque. C) Iniesta viene cerca suyo propiciando una pared en velocidad. D) Ibraimovich se tira un par de metros atrás para servirle de pivot y de pared hacia la penetración de Leo por derecha o izquierda. E) Henry se abre por izquierda contra la raya y si su marca cierra para tapar la incursión de Messi reforzando el embudo defensivo, él queda libre para la apertura de Messi en largo a la izquierda. Messi puede utilizar cualquier de estas alternativas o, F) amagar el pase a cualquiera de sus acompañantes y seguir con la pelota en profundidad hacia el arco rival.

Este es en líneas general el panorama que tiene Messi en el Barcelona día a día como podemos apreciarlo todos los que seguimos el fútbol en España.
Vámonos ahora a la “Selección nacional”. Los compañeros allí son como las figuritas con que jugábamos de pequeños. Se cambian constantemente. No hay equipo definido ni línea de juego. A él lo instalan en una garita, arriba, solo contra 3 o 4 rivales que le respiran en la nuca. Los balones que “recibirá” son pelotazos altos de 30 o 40 metros, a sus inmediaciones que despachan Heinze, Gago, Coloccini, Demichelis o cualquier otro “compañero”.
En caso de que pudiera bajarla, se encuentra rodeado de camisetas rivales y nadie con quien conectar. Entonces, su primera opción es limpiar el camino a ver si encuentra alguna camiseta amiga. Si lo consigue, no sería Messi, sería Mandrake el mago. Claro, alguno lo bajará en el camino o se la quitan entre dos o tres y ahí viene el certificado de defunción de críticos y aficionados sobre sus enormes virtudes: “Acá no anda, no se saca a nadie de encima…”.

Porque lo peor es que el periodismo entra en esa variante y utiliza la misma lente óptica que el hincha que está saltando y gritando.

El mundo al revés. Hace poco vimos el España-Argentina. España puso 5 violinistas en el medio: Xavi, Iniesta, Busquets, Xavi Alonso y Silva. Argentina alineó en el eje vertebral a 3 picapiedras (Maxi Rodríguez ,Gago, Mascherano) y un autista zurdo que corre por su banda: Di María. Nos hicieron precio y fue sólo 2-1. ¡Pobre Messi corriendo impotente, pidiendo la pelota, desmarcándose, buscándola…!

Pero claro, la única verdad es la realidad. Y la Selección es un conventillo típico de Maradona y sus “sidieguistas”, que consiguen hasta hacer desaparecer a Messi.

Un favor les pido: Ayúdenme a explicarle a nuestros compatriotas cómo juega Messi al fútbol y porqué le dieron el Balón de Oro como mejor jugador de Europa.

1 comentario:

Adrián dijo...

Sencillamente José María, invitándoles a que lean tu artículo. Y que en Argentina se vuelva a hablar de futbol, sin contaminaciones patrióticas ni viscerales estilo "Messi no tiene hambre" "no siente la camiseta""le faltan huevos", y demás etcéteras. Podríamos revisitar a Ardizzone, El Veco y similares para recuperar la capacidad de analizar criteriosamente este deporte.